«El recopilar datos se pierde en el recorrido. La deriva se esfuma en una gran ciudad para tomar forma mas allá de donde nuestra conciencia nos permite llegar. La información sensorial se hace dato en el mismísimo acto de registrar, y los datos se vuelven forma en algún recóndito espacio del cerebro en que el mapa no es el territorio».
Así es como logré definir el proyecto en ese entonces. Básicamente, salí a recorrer Santiago con una libreta y puse a prueba mis sentidos, intentando ser consciente de todo lo que percibía y, de esa manera, hacer de la información sensorial algo tangible. Así, mediante los datos que obtuve de mis derivas surgen estas visualizaciones, que son el fiel reflejo de los datos incuantificables que recopilo dentro de mis recorridos físicos. Todo desde una perspectiva personal, subjetividad que se obvia en la información, cuestionando la forma de visualizar, problematizando la imagen, buscando nuevas formas de lenguaje o, más aún, poniendo en crisis la visualización misma, cosa que solo pude resolver experimentando a través de la forma.
Este proceso se canaliza en una especie de performance que cuenta con un libro a modo de registro de las visualizaciones obtenidas y contextualización de cada una de ellas. Además, estas mismas se vuelven totalmente tangibles a través de la creación de objetos bastante peculiares, que acaban por construir todo un imaginario.
«El mapa no es el territorio» es el resultado a todos estos planteamientos y reflejo de mi propia persona/pensamiento en aquel momento.










