Desde mi ventana puedo ver cómo se desdibuja la historia de un país, cómo el modernismo consume nuestra identidad.
En un paso acelerado, 20 pisos ya no bastan, ni una grúa o dos, no basta si no hasta ver desaparecer todo lo que en un momento Chile fue.
Aun así, quedan espacios sin tocar, pero gran parte de ellos son inhabitables, ¿qué pasa con todos estos terrenos de nadie?
El abandono se hace patente, la tierra se hizo polvo. El pasado se de-construye, se desvanece entre murallas de barro. SE VENDE, se arrienda, se regala, se expropia, se olvida. Es la conjugación del pasado en futuro y la desolación del adobe desnudo, tomando el sol al calor del tiempo.
Así surge este proyecto que se abarca desde tres puntos o en tres partes: «Memoria y espacio», «Fragmentos de pasado» y «Deconstrucción».
La primera parte se aborda desde un ámbito mas sensible, a través de los testimonios de diferentes personajes, creyendo fielmente en que los espacios albergan recuerdos, historias importantes para quienes los habitan.
Esta segunda parte como un catastro de lugares y espacios en abandono, deterioro, inhabitables, puntos de Santiago donde se concentran y pareciera ser un fenómeno normal, en que las constructoras esperan con cautela la venta de estos terrenos para levantar edificios gigantes.
“Aquí no hay conciencia. En otras ciudades del mundo no sucede. Se podría haber hecho un estudio y un plan de recuperación de casas, en vez de demolerlas. Lo que se debiera eliminar son los galpones. Esto pasa en muchas comunas, se está destruyendo a la ciudad. Desapareció la vida familiar y la de barrio. No se entiende cómo nadie puede parar esto”.
La última parte nos habla de como se construye y deconstruye ciudad, comunidad, sociedad, vecinos…
Junto con los testimonios, se recolectaron también objetos de valor sentimental, elementos que marcaron otra época, y se mostraron en conjunto con las publicaciones en puntos específicos, a manera de intervención, de vuelta a la comunidad.














